El brazo mecánico de la ciencia siempre extiende golosinas a los humanos que como niños ansiosos despliegan sus manos para recibirlas.

Si el mundo no fuese un lugar rodeado de agua y tierra, sino una gran superficie de concreto en dónde se celebrase una carrera automovilística perpetua, la gente de los ojos pequeños nos llevaría una gran ventaja.

La ciencia en Oriente se hincha en ofrecer de forma absurda miles de prototipos tecnológicos que actúan como transgresores entre la ficción y la realidad.

Uno de sus más recientes artefactos ha sido fabricado por la compañía surcoreana Hankook Mirae Technology, el modelo que bautizaron bajo el nombre de Method- 1 es un esqueleto metálico robótico que esconde en su gran coraza de plexiglas un sistema de palancas a los costados sirviendo de extensión para que los brazos del robot puedan ejecutar  -hasta ahora- movimientos limitados. La entidad artificial  propasa los cuatro metros de altura y tiene un peso alrededor de una tonelada