En esta época, donde las mujeres quieren ser tratadas igualmente, con todas las mujeres unidas y con celebridades que incluso se han catalogado a sí mismas como feministas, es difícil para algunas mujeres admitir que, con la luz apagada y la puerta cerrada, realmente quieren ser dominadas, su cabello halado, estar atadas y recibir algunas nalgadas.

Similarmente, es difícil para algunos hombres admitir que realmente quieren mucho hacer ese tipo de cosas a las mujeres. Después de todo, suponemos que ahora todos somos feministas y la idea de infligir dolor a propósito a una mujer parece algo ridículo y malo.

En este tipo de relaciones sexuales sadomasoquistas, el hombre recibe placer del dolor y sufrimiento físico y psicológico de la mujer. Pero esos roles no están limitados en cuanto al género: los hombres también quieren ser dominados, y las mujeres pueden querer dominar.

En el mundo del sadomasoquismo -el cual es parte de una gran esfera de juegos sexuales llamados bondage y disciplinamiento, dominancia y sumisión, y sadismo y sadomasoquismo- las parejas tienen la última palabra. definen sus limites y se comprometen en lo que los haga sentir más placer, incluso si parece algo absurdamente incorrecto.

Independientemente de la opinión que se tenga sobre 50 Sombras de Grey -tanto los libros, como la película- esta interpretación catapultó los elementos del sadomasoquismo a un lenguaje común. Ahora es menos incómodo hablar de pinzas en los pezones o de atarse al cabezal de la cama. De algún modo permitió “salir del closet” a muchos hombres y mujeres que les encanta el sexo salvaje. Caso parecido al fenómeno creciente de homosexualidad en donde se demuestra que no es que ahora hayan más homosexuales -siempre han estado- sino que ahora están más abiertos a darse a conocer y liberarse de esa tensión que por años los ha mantenido en silencio. Entre más abierta sea la publicidad, noticias, películas e información que revolotea en la esfera de la información, más asimilable va a ser cualquier hito social ante los miembros de una sociedad.

Poder y sumisión

sexo salvaje

El placer derivado del sadomasoquismo está en la pérdida del control que viene con la sumisión, al igual que la lucha del poder viene con la dominación. Con el sadomasoquismo y sus vertientes derivadas, las parejas pueden intercambiar roles para ser los poderosos o los sumisos en la cama.

El más importante aspecto del sexo salvaje es la continua expresión del “Sí”. Es absolutamente crucial que cada paso que se de en los juegos sexuales lleguen siempre con un acuerdo mutuo. El sexo salvaje forzado puede ser tanto física como psicologicamente agotador, por lo que es importante que las parejas tengan un alto nivel de confianza y compasión antes de profundizar en ello.

El intercambiar roles permite en el juego sexual descubrir las facetas más escondidas de cada uno. El hombre considerado dominante, sumido ante la dominancia de una mujer; la mujer considerada sumisa, dominando a un hombre, creando vínculos más fuertes entre la pareja, pues están conociendo su otro lado, el lado que normalmente guardan con simples convencionalismos sociales.

Tener sexo salvaje no te hace un enfermo mental

sexo salvaje

Considerando la naturaleza agresiva del sadomasoquismo y el sexo salvaje, las raíces psicológicas se han asociado con trastornos mentales, problemas emocionales o señales de traumas en los primeros años de vida; sin embargo, disfrutar los elementos del sexo salvaje no son una señal de que haya algo malo en usted, pese a lo que los medios de comunicación quieren que crea.

El melancólico Sr. Grey (50 Sombras de Grey) ha sido criticado por su frío y descorazonado sadomasoquismo, como un síntoma de una enfermedad, de una especie de pasado profundo y oscuro de una madre negligente. Pero no es así.

A través del trabajo de Peggy Kleinplatz y Charles Moser (autores de Sadomasoquismo: poderosos placeres) el sadomasoquismo, hecho en una manera sana y consensuada, no es una prueba de alguna enfermedad mental o física, daño emocional de algún trauma o abuso parental, por lo que las personas no deberían ser tratadas para curarlo.

Hace poco más de una década, Kleinplatz y Moser, llevaron a cabo un extenso estudio psicológico a 132 participantes de la comunidad sadomasoquista, el estudio más largo hasta ahora.

A través de docenas de entrevistas cara a cara y una serie de pruebas psicológicas para determinar si había alguna justificación de las preferencias sexuales de esta comunidad, Klein y Moser encontraron que el grupo era “generalmente saludable mentalmente”, y, sobre todo, “los casos de abuso en los primeros años de vida que siempre se habían asociado con la práctica del sadomasoquismo estuvieron presentes en tan sólo unos pocos “.

Por lo tanto, estas nociones comunes de que el estilo de vida sexual sadomasoquista es un indicativo de ansiedad psicológica, un historial de abuso sexual o una compensación por deficiencias emocionales, son falsas. Entonces, ¿Qué significa que te guste que te halen el cabello, te golpeen y hasta prensen tus pezones?

El sexo salvaje te puede hacer más feliz

sexo salvaje

Nan Wise, terapista sexual y neurocientífica que estudia el cerebro durante el orgamo, esta de acuerdo con esta idea: “La naturaleza ama la diversidad y la sociedad la aborrece. Hay muchas, muchas formas de que las personas se enganchen por placer. Todos tenemos huellas digitales eróticas únicas”.

Wise hace hincapié en que se trata de “estímulos imprevistos” que disparan a nuestros receptores de dopamina para darnos el placer sexual.

Explorar nuevas fantasías sexuales en el ámbito de sexo salvaje, por ejemplo, permite a las parejas reincorporarse a sus centros de recompensa que pudieron haber estado demasiado acostumbrados por tener la misma clase de sexo. En pocas palabras, el sadomasoquismo y el sexo salvaje pone sazón.

No ha habido mucha investigación sobre los tipos de personalidad de los que disfrutan del sexo salvaje, pero que en realidad parecen, en general, ser mentalmente más sanos que los que no lo practican.

Un estudio holandés del 2013 encontró que los amantes del sexo salvaje eran más extrovertidos, más abierto a la experiencia, más conscientes, menos neuróticos, menos sensibles al rechazo, y más bien con mejor bienestar. Este estudio podría limitarse en el hecho de que sólo se estudió una comunidad holandesa, pero no es demasiado exagerado para aplicar estas ideas a otros aficionados al sadomasoquismo.

Otro estudio encontró que las parejas que tienen sexo salvaje han aumentado sus niveles de confianza e intimidad, y una encuesta telefónica australiana de 19.000 personas encontró que estas parejas también eran más felices en sus relaciones.

La sexualidad es extraordinariamente variable, tanto que la palabra “variable” debería ir incluida hasta en el sexo más tradicional.

Y si algo bueno podemos sacar de 50 Sombras de Grey, además de un plan para las solteronas, es que abrió camino a conversaciones acerca de explorar todos los aspectos de la sexualidad, incluso los que podrían parecer poco convencionales.


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