Mundo del porno.

Cada uno de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido enganchados por la pornografía.

El atractivo por el mundo del porno, probablemente, comienza en la pubertad; con los primeros cambios que se reflejan en el aspecto de nuestro cuerpo, se despierta un profundo impulso por hacer realidad todas nuestras fantasías sexuales.

Sin embargo, algunas de ellas, se hacen imposibles de realizar, al menos, en las primeras etapas de vida.

Y como no podemos reprimir lo que sentimos, acudimos a un lugar, que, por medio de videos demostrativos, expone sin ningún tipo de censura, aquello que anhelamos.

Una vez que encontramos ese sitio que nos produce una extrema felicidad, nos volvemos adictos. Y así, la frecuencia que transcurrimos al frente del computador va aumentando con el tiempo, es decir, progresivamente, nos volvemos consumidores del mundo del porno.

En el mundo hay millones de adictos. Si bien es cierto que la pornografía cuenta con un público masculino en su mayoría, recientes estudios han revelado que la cifra de mujeres que acceden a contenido pornográfico ha aumentado considerablemente.

Y por ende, para comprender las distintas razones que han llevado a los espectadores a sumergirse en el mundo de la pornografía, científicos de todo el planeta han realizado numerosos estudios.

Por ejemplo, un revelador estudio extraído de la revista, The journal of sex medicine, sugiere que existen tres clases de consumidores del mundo del porno.

En la investigación participaron cerca de 830 personas. Hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a contestar un cuestionario sobre los hábitos de consumo de la pornografía. La media de edad se situaba en 25 años.

El formato de las pruebas en la que se sustentó el estudio obedece al nombre de ‘análisis de los conglomerados’, eso quiere decir que se ordenaban los grupos mediante la afinidad de las respuestas de los participantes.

Concluido el estudio, tres grandes grupos se establecieron.

1.Consumidores del porno con fines creativos

La mayoría de los conejillos de indias resultó ser consumidor con fines creativos, es decir, tres cuartas partes de la cifra total. Los análisis arrojaron que la cantidad del tiempo en que disfrutaban de la pornografía ascendía a 24 minutos por semana.

Además, no se caracterizan por sufrir culpabilidad en relación a observar material pornográfico, de hecho, manifestaron que, en algunas oportunidades veían videos sexuales, incluso, en compañía de sus parejas.

2. Consumidores tristes, pero no compulsivos.

Este grupo es claramente constituido por hombres insatisfechos. Son aquellos individuos que atraviesan por profundos problemas para encontrar una pareja con la cual sostener relaciones sexuales. Menos de una cuarta parte del censo. Un 13%, exactamente.

Sin embargo, lo curioso del asunto es que confesaron ver apenas 17 minutos de pornografía en la semana.

Como habrán adivinado, los que se proclaman como ‘consumidores tristes’, por ende, sienten repulsión, asco, y vergüenza luego de observar cualquier video perteneciente al mundo de la pornografía.

3.Consumidores compulsivos

En esta definición entran aquellos consumidores que no pueden dejar de ver porno por dos días seguidos. Por medio del estudio, se demostró que varias de estas personas, tienen que, al menos, observar dos horas de porno al día. Una cifra escandalosa.

Incluso, llegaron a admitir que durante el día se sentían progresivamente insatisfechos si no se hundían en el profundo océano de la pornografía.