¿Por qué el mundo es tan injusto? ¿por qué Fidel Castro sigue vivo? ¿es real el mundo en el que vivimos? la ciencia y el cine tendrían las respuestas.

Todos hemos experimentados en algún momento una especie de vacío existencial, un momento de duda sobre quiénes somos y nuestro lugar en este planeta, en este universo.

Desde la teología se nos ha enseñado que nacimos con una misión en esta vida, que estamos a prueba para mantener una vida libre de pecado y así ganar el paraíso. Hasta el siglo pasado este modo de comprender nuestra existencia hizo del mundo lo que es, luego con el avance de la ciencia y un largo etcétera, las cosas fueron cambiando, al punto de que dejamos de creer en la religión para convertirnos en predicadores de la ciencia ficción.

“La ciencia ficción de hoy, es la ciencia del mañana”, dice Jose Luis Cordeiro, un ingeniero venezolano docente e investigador de la Singularity University, un lugar donde la NASA, Google y otras empresas realizan investigaciones tecnológicas para resolver problemas de la humanidad.

¿Y qué dice la ciencia ficción de hoy?

El caso más popular llevado al cine es Matrix, una película que plantea un futuro distópico donde la humanidad entera es una simple simulación virtual creada por máquinas de inteligencia artificial. Los miles de millones de personas viven (conectadas) a esta simulación con el fin de dar energía a las máquinas.

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Matrix nos creo la duda, hasta que salió la tercera película y mandó todo a la mierda. 

Sin embargo, no todos se quedaron con la duda. El filósofo británico Nick Bostrom de la Universidad de Oxford publicó un trabajo en el que expuso la teoría de que el universo en que vivimos podría no ser más que una simulación informática creada por lejanos descendientes, casi igual que Matrix. La NASA no solo está de acuerdo sino está buscando la manera de comprobarlo.

Que una raza extraterrestre esté jugando a Grand Theft Auto con nosotros puede sonar descabellado pero, ¿y si esa raza extra-galáctica resultan ser terrícola? Eso es lo que nos vende la ciencia ficción hoy, sobre todo la nueva producción de HBO: WestWorld.

Tu vida es parte de un gigantesco parque de atracciones.

WestWorld plantea, a diferencia de Matrix, un parque temático recreado con inteligencia artificial en donde los anfitriones (máquinas) están programados para recibir a los huéspedes (humanos) y brindarles aventuras llena de alcohol, sexo, violencia, más sexo y más violencia.

Los problemas viene cuando estas máquinas con inteligencia artificial empiezan a experimentar que su vida no tiene sentido, que están para algo más en su pequeño mundo, cuando sueñan y pueden recordar dichos sueños, cuando se cuestionan a sí mismo ¿te suena familiar?

Si tenemos en cuenta que la serie está inspirada en una película de los años 70 del mismo nombre es probable que la ciencia ficción se halla convertido en realidad sin siquiera darnos cuenta.

Nuestra inteligencia no es real, siempre ha sido artificial.

Algunos personajes de la serie empieza a “presentar errores” producto de una “actualización”, dichos problemas con el software le permiten al robot experimentar vacíos existenciales producto de sueños y visiones extrañas.

Cómo se explican los pequeños déjà vu, las visiones, incluso las posesiones ‘diabólicas’, lo único que queda claro es que aquellos que pagan por entrar a este parque temático son los verdaderos psicópatas.

Lo más triste es que si la ciencia no se equivoca, tu y yo solo somos parte de este complejo mundo hecho con inteligencia artificial, y por como están las cosas, seguramente estamos en este mundo para darles protagonismo a seres como Donald Trump, Kim Jung-un y Justin Bieber.

¿Fue Hitler un cliente más?, ¿lo fue Chávez?, ¿quién es real y quién está para seguir un guión sin cuestionarse su propio albedrío?

Mientras la duda nos carcome, más de uno quisiera estar programado para servirle, quizás, a Scarlett Johansson. De ser el caso no me importaría lidiar con estos errores de actualización y vacíos existenciales. Lo juro.