No shame.


Que te entre la depre después de tirar es algo normal. Así que deja la paranoia: no fue un mal polvo y tampoco le eches la culpa a que no hubo química. El efecto es, simplemente, una causa de nuestra programación humana. O no.

Esto se debe a que en medio del acto sexual, estamos con las hormonas y feromonas a millón. Nos sentimos invencibles, extasiados, y desenfrenados; como dos locomotoras chocando a mil kilómetros por hora. Pero también podría tratarse de una cosa más grave.

Sin embargo, después viene el coñazo más fuerte: el bajón.

¿Esa sensación incómoda de vacío y pinchazos de tristeza es la consecuencia directa de la sobrecarga de voltaje del cuerpo y que va bajando decibeles luego de haber cruzado la exquisita barrera del clímax?

Existen varios testimonios que pueden hacernos una idea. Sin embargo, por cuestiones de pudor, las personas que han sido entrevistadas, prefieren guardar su identidad dentro del anonimato.

Testimonios

¿Tú qué sientes después de tirar?      
Caso Nº1 —Un placer muy grande, satisfacción inmensa. Aunque después tengo que descansar durante unos segundos antes de seguir. Y me da sueño,mucho sueño. Quizá me pongo triste, o tal vez sea melancolía….

Caso Nº2 —Al terminar, la sensación es de suciedad. Siempre me entran ganas de largarme, de que me dejen en paz. Y así lo hago.

Caso Nº3 —No lo entiendo… ¿Por qué tendría que derrumbarme o sentir melancolía después de eyacular? Tengo que disimular para salir del paso y no tener que masturbar a la tipa. Me entra una caligueva pesadísima.

Más o menos eso son los efectos o sensaciones que proyectan las personas al tirar. No obstante, varios científicos los han definido como disforia post-coital. Algunos creen que podría tratarse de un reflejo involuntario del cuerpo, pero otros van un poquito más allá.

¿Descifrando el misterio?

Para la doctora Denise Knowles, podría haber un problema del pasado que debería tratarse con inmediatez.

“La tristeza o angustia post-coital puede tener un origen emocional, y en ese caso es recomendable explorarlo, pues podría ser el indicativo de un problema más grande: traumas no resueltos en la niñez.

Sin embargo, agrega que el problema tiene una solución fácil. “Si has tenido estos sentimientos a lo largo de la mayoría de los encuentros sexuales, la terapia sexual o psicoterapia pueden ser de ayuda. Podría estar relacionado con un problema en la pareja y no tanto con un problema en relación con la sexualidad.”.

En cambio, para la doctora Debby Hervenick, el problema debería resolverse en donde se origina. “Lo primero que una persona tendría que hacer para resolver este problema sería prestarles más atención a sus emociones y dialogar con su pareja”.

Y como en el mundo de las ciencias hay muchos caminos para llegar al mismo destino, Robert Friedman establece otra teoría al respecto. “Creo que la amígdala –la parte del cerebro que regula la ansiedad y el desasosiego– deja de funcionar durante la cópula. Cuando esta acaba, vuelve a recordarnos que los problemas siguen ahí. La disforia poscoital sería, para Friedman, un efecto secundario de la vuelta a la realidad biológica natural después del maravilloso impasse que supone el sexo”.

Cortesía de Shutterstock.

Y los serbios también aparecen en la ecuación: uno de los especialistas más prestigiosas del Hospital GoodMayes en Londres no es tan dramático como Denise. “Cada ser humano es totalmente distinto y acumula experiencias y vínculos diferentes”.

Entonces, acumulando todos estos conocimientos podríamos concluir que el cuerpo humano sigue siendo ese receptáculo que aún tiene áreas por descubrir.

Uno de los artistas más influyentes del expresionismo, Edward Munch, decía que el cuerpo es un paisaje con secretos guardados a simple vista.

Y parece que el origen de la disforia post-coital seguirá allí esperando por alguien que observe un poco más allá.

Mientras tanto, una vez que conoces el problema, puedes hablarlo como aconseja la doctora Debbie o ir a terapia como sostiene la psicóloga Denise. Al final, es tu cuerpo. Esa decisión no le incumbe a otra persona que no seas tú.