Si el diablo vive entre nosotros, todos coincidimos que debe ser inglés. Si Jesús tratara de salvar el planeta, tendría que empezar por el lugar donde vive su peor enemigo.

Black Mirror es una serie británica creada por Charlie Brooker que nos muestra un futuro distópico tan cercano al presente que la única diferencia es el uso de unas tecnologías que “aún no hemos tenido la oportunidad de probar”.

La serie saca a flote la humanidad de las personas ante el fenómeno de la hiperconectividad a la que nos sometemos a diario. Mientras la biblia ha intentado mantener en orden nuestros instintos, bajo códigos morales implementados por la fuerza sobrenatural de un Dios que todo lo da y todo lo quita, el disfraz de los avances tecnológicos y nuestra capacidad de interacción con el mundo ha logrado con mucha eficiencia, quitar esos códigos para dejar que nuestros instintos se expresen con una única condición, estar conectados a internet.

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Si Jesucristo viviera entre nosotros, como un mortal más, seguramente que Black Mirror fuese una de sus herramientas evangelizadoras más potentes, al menos para mostrar a la civilización -por medio del entretenimiento -lo que somos capaces de hacer y en lo que nos estamos convirtiendo.

Casi nadie recuerda con exactitud los diez mandamientos; amamos al prójimo con la lujuria suficiente para merecer arder en el infierno y está bien, es aceptado, el hombre correcto promedio no es un asesino pero le sorprende más que por culpa de un huracán un cocodrilo camine por las calles del Doral en Miami a que el mismo fenómeno natural ocasione 800 muertos en un país como Haití, y sigue estando bien.

Black Mirror

Lo que nos vende Black Mirror como entretenimiento es eso, mostrarnos cómo llegamos a ese nivel de empatía/morbo por cosas irrelevantes y total indiferencia sobre otros aspectos que al menos, deberían generar un poco de reflexión.

En el primer capítulo de la segunda temporada, Be Right Back, una mujer pierde a su pareja y ante la soledad y una maternidad en camino, decide hacer uso de un sistema de inteligencia artificial que reemplaza a su fallecido novio haciendo que la conciencia y la personalidad del sujeto sea creada a partir de todo lo que él hizo o reflejó en las redes sociales. Por supuesto los “problemas de compatibilidad” entre la persona que era en las redes y el ser humano real detrás del usuario @fulanodetal surgen con el pasar del tiempo.

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Es esto lo que trata de desnudar Charlie Brooker en cada capítulo de Black Mirror, nuestra capacidad de autocriticarnos, pero también de cuestionarnos si en la medida en que somos más libres, también somos más humanos y si los avances tecnológicos están sacando nuestra verdadera humanidad a flote con las implicaciones negativas o positivas que eso pueda tener.

La serie continua después de dos largos años de espera y se esperan 12 nuevos capítulos en una tercera y cuarta temporada.

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Disfruta del trailer de los primeros 6 capítulos de la serie que será transmitida a partir del 21 de octubre en la nueva iglesia del siglo XXI, NETFLIX.