OCEAN.

Hace un mes Trump tomó las riendas de una de las naciones más poderosas del mundo. La opinión pública mundial y los medios estadounidenses coincidieron en que solo un factor determinante desencadenó la victoria de Trump en las elecciones que se celebraron en diciembre del 2016.

El famoso ‘hackeo’ por parte de piratas informáticos rusos, sacando a la luz unos documentos que terminaron atentando de manera irreversible contra la oportunidad de ser presidente de Hillary Clinton.

Sin embargo, hace unos meses atrás,  -antes de que Trump sentara su gordo trasero en la silla presidencial- hubo un evento político que también atrajo todas las miradas del mundo. El Brexit.

El Brexit y las elecciones presidenciales de Estados Unidos están unidos por un vínculo. Un código que un científico creó hace muchos años atrás. Un científico polaco que sin querer, terminó otorgándole un arma terrorífica a la humanidad.

My Personality

En el año 2012, el científico Michael Kosinsky estaba trabajando con un amigo de confianza en un instrumento de estudio que por medio de simples preguntas servía para definir la personalidad de un individuo. El experimento se constituía dentro de una página web que se llamaba ‘My personality’.

En la aplicación, los usuarios tenían muchas opciones a escoger, y según las opciones que eligiesen, se construía la personalidad del individuo.

Por ejemplo, si alguien daba ‘like’ a una o varias fotos de paisajes, la persona se consideraba creativa, amante de la naturaleza, y con cierta inclinación hacia la fotografía.

El experimento se hizo tan viral que los científicos fueron contactados por un misterioso hombre llamado Aleksandr Kogan.

Kogan contactó a Kosinsky en 2014 y trató de comprar su algoritmo, pero Kovinsky se negó rotundamente. Al tiempo, Kovinsky pidió un intercambio de trabajo y se fue a vivir a Los Estados Unidos.

Brexit

Kosinsky no tuvo más noticias de Aleksandr Kogan hasta noviembre de 2015. En noviembre de 2015 observó en las noticias que el Brexit cobraba forma y que para asegurarse su triunfo habían contratado a una empresa dedicada al marketing que se llamaba Cambridge Analytica, a cargo de Alexander Nix.

Científicos del mundo consternados se comunicaron urgentemente con Kosinsky preguntándole si tenía algo que ver. Él, sorprendido negó todas las acusaciones, pero concluyó en que habían robado su algoritmo.

Como bien saben, el Brexit triunfó en el Reino Unido y Cambridge Analytica se fue afianzando como una de las mejores empresas para aconsejar -según sus métodos ultramodernos que residían en el algoritmo que había inventado Kosinsky- a sus clientes acerca de como debía ser el acercamiento hacia los ciudadanos con el objetivo de generar votos que lo encumbrasen hacia la presidencia.


 

Trump y Analytica

Se consolidó tanto que llamó la atención de una persona. Donald Trump. Trump contactó a Analytica después de la primera vuelta de las elecciones. No eran tan popular en ese entonces. Sin embargo, con el contrato de Alexander Neix las cosas iban a cambiar.

Alexander Neix, empezó a construir los discursos de Trump. Para los medios estadounidenses fue algo extraño. El violento empresario se refería a ideas que no tenían ningún sentido. Pero allí, en esas frases -al parecer- inconexas se estaba forjando la victoria del candidato.

Trump se empezó a dirigir a la gente de acuerdo a los intereses y gustos de ellos. ¿Y cómo lo sabía? Por medio de Cambridge Analytica. El algoritmo de Kosinky permitía construir la personalidad de un individuo de acuerdo a sus ‘likes’ basado en el instrumento de control que había bautizado Neix bajo el nombre de OCEAN.

OCEAN

Las siglas en inglés se refieren a: Openness, Conscientiousness, Extraversion, Agreeableness, Neuroticism.

Openness se podría traducir como franqueza o sinceridad. Conscientiousness sería responsabilidad. Extraversión se traduciría como extroversión. Agreeableness sería amabilidad. Y finalmente, Neuroticism, sería inestabilidad emocional.

¿Ahora como reunía información Cambridge Analytica? La empresa inglesa de marketing se dedica al Big Data. El Big Data por su parte es algo descomunal y gigantesco, y muchas corporaciones lo utilizan hoy en día, pero, sin duda, la empresa de Big Data más común es Facebook. En esa red social los usuarios acumulan sus intereses, develan sus gustos, y escriben toda su información personal.

Con ese material, empresas como Cambridge Analytica empiezan a construir la personalidad del individuo basándose en el instrumento de control que representa OCEAN, y después lo utilizan para crear los discursos en los candidatos que de alguna o otra forma están formando vínculos con los electores, porque están hablándole de sus intereses.

Así se forjó la victoria de Trump. Y el Brexit. Si Marina Le Pen acude a Cambridge Analytica ya saben por donde van los tiros.

El científico polaco Kosinky, respondió indignado a la respuesta de un periodista en relación a su posible participación en el algoritmo OCEAN: “Yo no construí la bomba, sólo demostré que existía”.

Están advertidos. No se dejen engañar. No sean tímidos culpables de la destrucción de la democracia.