La inseguridad en la UCV sigue afectando las actividades regulares

Por: Rosmarbis Pérez

Recientemente y desde hace unos años, la inseguridad en el campus ha venido representando uno de los problemas más grandes de la universidad, a parte del sonado presupuesto que bien sea por razones políticas o administrativas, nunca es suficiente.

Fuera de las protestas y las actividades de “Resistencia” que realizan los estudiantes en contra del Gobierno y la situación que atraviesa el país, la universidad cumple casi a cabalidad con las actividades que le corresponden en materia de inscripciones, pruebas, foros, cursos, graduaciones etc.

Sin embargo, dentro de la escuela de Comunicación Social, desde hace tres años se ha presentado una situación irregular cuando se habla de las materias que se ofrecen a los estudiantes que por distintas razones, mayormente por trabajo, deben cursar su carrera en horario nocturno. La universidad está en la obligación de garantizarle a los estudiantes, el cupo en materias obligatorias según el pensum de estudio y la oportunidad de cursar las materias electivas, para alcanzar los 180 créditos que necesitan para elaborar su trabajo de grado, según lo establecido en el reglamento de la escuela.

A pesar de ello, el horario nocturno se ha visto cada vez más vacio. Las autoridades de la escuela y los representantes estudiantiles justifican esta falta bajo el argumento de que la inseguridad es la principal causa, sumada a la falta de profesores lo cual tiene que ver con el pago que estos reciben por su trabajo.

Si bien la universidad cuenta con un “cuerpo de seguridad” este parece no ser suficiente ni eficaz y mucho menos efectivo en horas de la noche. Cada vez más profesores se ven en la obligación de impartir sus clases en el día, para vitar que ellos mismos y sus alumnos sean atracados o hasta semisecuestrados dentro o fuera del campus. Esto ha traído como consecuencia la eliminación paulatina y cayada del horario nocturno en la escuela de Comunicación Social, cuarteando el derecho al estudio de los estudiantes que trabajan y por supuesto alargando el tiempo de culminación de la carrera. La UCV ha optado por convertirse en una escuelita y dejar de ser una universidad.