Luis Carlos Hueck espera que para finales de 2016 esté lista la segunda parte de Papita, Maní, Tostón

María Gabriela Rodríguez Ivanac

El pasado 28 de mayo, la Universidad Monteávila fue visitada por el director de la película venezolana, “Papita, Maní, Tostón”, Luis Carlos Hueck. Para los amantes del cine y en especial el cine venezolano, el director dio una pequeña clase magistral sobre la realización de un guión cinematográfico y compartió experiencias y anécdotas de la elaboración de la película. Con el auditorio repleto de gente, Hueck interactuó con los asistentes, que en su mayoría eran estudiantes de la carrera de Comunicación Social.

No es del conocimiento de todos, que la película “Papita, Maní, Tostón”, estrenada el pasado 20 de diciembre, se impuso como la más taquillera de la historia cinematográfica venezolana, superando a “Homicidio Culposo”, de Cesar Bolívar, la cual desde la década de los ochenta ostentaba el primer puesto. El filme de Luis Carlos Hueck, protagonizado por Juliette Pardau y Jean Pierre Agostini, es la producción nacional que más rápido ha alcanzado la cifra del millón de espectadores.

Luis Carlos estudió Administración en la Universidad Metropolitana, donde cursó una electiva de cine, la clase más esperada durante toda la semana. “Empecé a trabajar como administrador en la alcaldía de Chacao, y llegaba Leopoldo López con un maletín y yo empezaba a hacer un guión, no trabajaba en verdad nada y me di cuenta que lo mío era el cine”. Más adelante realizó un cortometraje con su hermano, que quedó nominado en un festival latino en Los Ángeles. Decidió quedarse a estudiar cine allí y empezó a trabajar en la cadena FOX, donde intentó realizar una película, pero lo rechazaron por falta de experiencia. Por eso decidió volver a Venezuela para buscar esa experiencia que tanto necesitaba y con la ayuda del Centro Nacional de Cinematografía (CNAC), realizó “Papita, Maní, Tostón”.

El director de esta película contó sus anécdotas con respecto a la búsqueda del financiamiento para la misma. Comentó que les prestaban atención cuando aseguraban que era “una película venezolana que no tiene violencia, ni groserías, ni malandros, ni prostitutas. Es una película Caracas-Magallanes”. “La gente cree que ver películas venezolanas es ver groserías”, afirmó Hueck.  Aseguró que la realización de la película trajo consigo muchos desafíos, como cuando grabaron en el estadio universitario, “la gente se asomaba en la cámara y le mandaba saludos a su papá y a su mamá, nos tiraban cosas, nos gritaban, nos insultaban, esa fue una de las escenas más difíciles”. “Hubo muchos retos, uno de ellos fue lidiar con el estrés, porque no sabes qué va a pasar mañana, porque ya tu aprobaste una locación, pero no sabes si la expropiarán, si se caerá el puente, si va a llover. Una vez estábamos en una locación y escuchamos unos tiros, mataron a una persona y tuvimos que postergar esa escena”, confesó Luis Carlos.

 

 

La trama de “Papita, Maní, Tostón”, surge luego de una visita del director a un partido Caracas- Magallanes, donde después de cada hit la cerveza volaba por el aire. Hueck quiso hacer una película súper venezolana con la que los espectadores, con la ayuda de esas cotidianidades, se pudieran sentir identificados. Explicó que a través de esa película dijo muchas cosas, “hay muchos mensajes ocultos en Papita, y tú vas poco a poco soltando lo que quieres decir o lo que quieres criticar. Yo critico en forma de comedia cuando el motorizado se mete en la comisaría, ahí estoy diciendo que los motorizados hacen lo que les da la gana y se meten por donde les da la gana”.

Con respecto al cine venezolano afirmó que está en una buena época, ya que hay nuevos directores, nuevas propuestas y guionistas. Afirmó que hay películas muy buenas que están saliendo como “La Casa del Fin de los Tiempos” y “Azul y no tan Rosa”.