Una breve lista de lo que se suponía era imbatible… pero que tras la jornada electoral parlamentaria, luce totalmente diferente. El voto mató a la arrogancia roja

Por: Sergio Monsalve

Barthes daba crédito a la mitología para entender los procesos sociales y políticos de su época. Lo mismo SusanSontag, José Ignacio Cabrujas, Borges,Baudrillard, Joseph Campbell, Nietzche y muchos otros intelectuales. Basados e inspirados en ellos, describimos algunas tendencias supuestamente irreversibles, demolidas por los aplastantes resultados del 6 de diciembre, donde volvió a ratificarse la vigencia del relato épico de la victoria de David sobre Goliat.

1) Disolución del cuento chino de la maquinaría chavista invencible. Después de 20 elecciones, 19 triunfos y una sola derrota reconocida, los comandos de campaña del PSUV se sentían como un arrogante campeón de boxeo de la división de los pesos pesados. Alardeaban de la fuerza de sus puños, de los golpes bajos de sus movilizaciones, de los efectos de sus infalibles operaciones remate. A pesar de las adversidades de las encuestas y de las opiniones de los encuestadores, el Inca Valero del partido de gobierno se concebía imbatible, intraficable. Solo le bastaba subirse al ring, medirse y tumbar a su rival a placer. Tanta arrogancia le nubló la vista y la perspectiva a los pugilistas de la esquina izquierda, al punto de costarle la corona, a manos de un contendiente más sigiloso, sosegado y equilibrado, cuyas desventajas las convirtió en virtudes. Así el fantasma del Gigante Eterno cayó desplomado en la lona, preso de sus propias estrategias de la ilusión. Hoy el Rey de la selva es un león desdentado, en vías de extinción.

2) Fin del truco de la hegemonía comunicacional del oficialismo. Marshall McLuhan se daría banquete, analizando el fracaso mediático de la descomunal red de propaganda del neofascismo bolivariano. Lo compararía con la debacle de la dictadura caliente de la radio Hitleriana. Lo estudiaría en el contexto de las luchas informáticas de las guerras asimétricas contemporáneas. Cualquiera sea el caso, la vieja escuela de la teoría de la aguja hipodérmica sufrió un revés de escándalo, alrededor de la celebración de los comicios parlamentarios. En vano derrocharon millones en publicidad, afiches, producción de programas de televisión, despliegue de microondas, montaje de eventos de multitudes(Suena Caracas-Festival de Teatro), bailantas, espectáculos, circos ambulantes, actos culturales(excluyentes-parcializados), compra de equipos técnicos de última generación(drones). Fue un dinero, una plata desperdiciada, tirada al caño de la memoria universal de la infamia. La oposición ganó valiéndose de una hábil mezcla de recursos tradicionales y alternativos, como el contacto directo y los diferentes canales de la web. Si la fotocopiadora tumbó al muro de Berlín, la telefonía digital, el boca a boca, los sitios emergentes (Newsweek En Español Venezuela, Prodavinci, El Estímulo, La Patilla, etc), las páginas establecidas (El Nacional, por ejemplo), Facebook, Twitter y la viralización del reporterismo ciudadano derribaron los ladrillos de la pared audiovisual del proceso. Una primavera humanista y electrónica sí tuvo lugar en el país. Extrapolando las palabras de Matt Damon en “The Martian”: In yourface, Jorge Rodríguez. Goodbye, Lenin. Adiós al chantaje de la censura.

3) La oligarquía, el imperio, la burguesía, la libre empresa, los bachaqueros, los colombianos y la oposición son responsables del saboteo económico. La falacia se repitió en cadena para justificar el desastre de la administración pública, la devaluación de la moneda, la inflación africana y el colapso del sistema cambiario. Los inquisidores de VTV buscaron a los chivos expiatorios de costumbre. Los persiguieron, encarcelaron, condenaron y expusieron al escarnio. Nadie creyó semejante sofisma de quinta república. El poder subestimó al pueblo. Lo imaginó fácil de manipular y comprar. La gente se reveló ante la ineficiencia de la gestión madurista. Cobró conciencia de su estado de indigencia. La miseria también fracturó la débil estructura del programa electoral del socialismo del siglo XXI. Las colas y la escasez quebraron el verso de la patria bonita, consolidada y blindada con la especulación de los ingresos petroleros. Tampoco sirvió, a la postre, el reparto de limosnas, por vía de misiones y subsidios. Cancelado el plan del Caracazo legalizado como Dakazo. Los números lo declaran abolido.

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