En este [point a la M] hablaremos de la jungla de Caracas (no de la estación Plaza Venezuela a las 5:00 p.m. un viernes), sino de su Jardín Botánico, justamente al lado de la casa de la enseñanza, la Universidad Central de Venezuela y en el corazón de esta hermosa ciudad, tal vez representando lo mejor de ella, su pulmón. 


Por Conexión a La M

El Jardín Botánico de Caracas fue fundado en 1945. Se inició un intenso trabajo científico de refosteración y plantación de árboles exóticos en terrenos de la antigua hacienda Ibarrapara dar vida a este espacio.

Abierto al público en 1958, se convirtió en el primer jardín botánico del país y formó parte del proyecto original de la Ciudad Universitaria de Caracas.

Además de albergar el Herbario Nacional, el Instituto Botánico de Venezuela y una amplia colección de arte, el jardín fue nombrado, conjuntamente con la Ciudad Universitaria de Caracas, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el único en su tipo junto al Real Jardín Botánico Kew de Londres.

El 30 de octubre de 1969, la Universidad Central de Venezuela es allanada por el gobierno de la época, incluyendo el jardín botánico, pasando este a ser “Parque nacional” dependiente del Ministerio del Ambiente, para luego, en 1991, convertirse en una fundación.

A partir del 2o de diciembre de 2000, mediante decreto presidencial, se incorpora el Jardín Botánico a la Ciudad Universitaria, bajo la figura de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela (FIVB) adscrita a la UCV. Desde entonces su mantenimiento y control está bajo su responsabilidad.

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Es uno de los lugares que casi todos los caraqueños saben que existe, pero que muy pocos conocen. Está ubicado a pocos metros antes de la entrada de la Universidad Central de Venezuela, por la Plaza Venezuela. Tiene un pequeño y bonito estacionamiento y la visita es realmente económica. Al lado del estacionamiento, se encuentra una de las tres lagunas que adornan el jardín. Estas lagunas contienen ecosistemas acuáticos con diversas plantas acuáticas.

Estas rutas que permiten el recorrido por el jardín, son producto de la actual sectorización que se debió a la propuesta del jardinero suizo Agust Braun, quien durante 45 años realizó los trabajos de acondicionamiento de la parte plana del Jardín Botánico. Braun dejó como legado una gran diversidad de plantas nativas y exóticas, alrededor de 2.000 especies botánicas diferentes correspondiente a unas 200.000 plantas sembradas, entre las que se incluyen algunas en peligro de extinción. 4.000 de palmas allí ubicadas constituyen la colección más importante de América Latina, razón por la que se le considera un museo de plantas al aire libre donde está presente una sustancial parte de la diversidad vegetal del planeta.

Sus principales espacios son:


Senderos de Interpretación: “El ciclo de la vida”

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Este pequeño y bello sendero nos permite visualizar los procesos y relaciones que se dan en este ambiente, para estimular nuestros sentidos y lograr descubrir la importancia de los intercambios que se observan durante el recorrido.

A través un recorrido de aproximadamente 425 metros, que caminando se puede realizar en 45 minutos, una serie de carteles invitan al visitante a observar e interpretar los procesos ecológicos que se producen a su alrededor; procesos relacionados con el nexo plantas-suelo, entre las propias plantas, microorganismos y animales, y entre las especies vegetales y las variaciones climáticas.

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