Un amigo extranjero me hizo una pregunta ¿No entiendo por qué los venezolanos no se han ido a las calles? Quise escribir la respuesta para no tener que repetirla con cada extranjero que me lo pregunte.

Ya estamos en la calle estimado amigo extranjero, la gente está vigilando las reservas de comida para cuando lleguen las tropas extranjeras. Por supuesto, en la custodia se les permite llevar un poco para la casa, lo necesario, el gobierno sabe por medio del último dígito del documento de identidad dice qué días de la semana vamos a tener hambre y cuáles no.

¿Mercado negro? Claro, los traidores que deseen dejar sin comida a los compatriotas se les acusa de atentar contra el pueblo, se les acusa de traicionar el legado, de fomentar la guerra económica que enfrentamos antes de la guerra de la invasión. En nuestra patria traficar comida es tan ilegal como traficar con drogas, al menos para aquellos que no visten con uniforme militar. Es normal intercambiar comida por marihuana, total, por revender cualquiera de las dos igual vas preso.

Es verdad que muchos venezolanos no salen a la calle amigo extranjero, es verdad, ellos están reservando las pocas camillas de hospital con alguna enfermedad curable, eso sí, resistiéndose a los tratamientos para estar el mayor tiempo posible en el centro hospitalario, la guerra está apunto de comenzar.

Algunos con algo de dinero fingen estar enfermos para tener la primera inyección de morfina para cuando empiece el bombardeo, lo triste de estos que simulan, es que tienen pocos días pagos en la suite de una clínica, el seguro médico dura apenas días por fingir una simple gripe.

Por supuesto, existe una masa importante de venezolanos que hacen lo posible por sobrevivir a esto, tampoco somos tan tontos y dóciles. El emprendimiento es la respuesta a la crisis. Le quiero ilustrar con algunos ejemplos: Si usted tiene un auto en este país le será difícil conseguir algunos repuestos, recuerde que muchos insumos se están guardando para la guerra. ¿Qué sucede? Hay un número importante de venezolanos que le quitaran el vehículo para extraerle las piezas que necesita otro compatriota.

No se preocupe, usted tendrá el vehículo de regreso, luego de pagar entre 500 dólares o más dependiendo de la marca y modelo de su auto, hablar en bolívares aquí es deprimente ¿Quiénes son estos emprendedores? No se sabe con certeza, lo único que sabemos es que los ministros se toman fotos con ellos pero más de ahí no puedo comentarle, yo soy de los que quieren ver llegar la invasión y no morir en el intento.

Pero por qué los venezolanos soportan esta situación…

Hay venezolanos valientes, no muchos, han optado por el camino menos doloroso pero en definitiva, más fácil. ¿O debo decir que el camino los eligió a ellos? No sé. Estos venezolanos no quieren una camilla en un hospital, ¿Para qué? Si el cáncer les pone a prueba, es mejor tomar la soga –la que se usa para remolcar el auto que recuperó después de pagar a un emprendedor -hacer el nudo en el cuello y dejarse caer.

El cáncer es curable si se detecta a tiempo, en su país es posible curarlo pero la política pública aquí es inteligente, ¿Para qué saturar los hospitales con enfermos de cáncer u otra enfermedad? Es más útil utilizar una jeringa en esos héroes que saldrán a defender la soberanía, esos héroes que hoy se entrenan en todo el territorio nacional custodiando colas, recuerde, debemos prepararnos para los momentos de crisis, la invasión está cerca.

Eso sí, están los que están en la calle pero con una actitud como de resignación. Estos se la pasan sacando revisando el Instagram o respondiendo mensajes de whatsapp en cualquier lugar, echando gasolina en las estaciones de servicio en horas imprudentes ¿A quién se le ocurre pararse por gasolina a las 8 de la mañana? Bueno, estos compatriotas quieren una muerte digna, desean ser enterrados en urnas antes de que escaseen, ¡Egoístas! Les parece de mal gusto compartir una fosa común para cuando llegue la guerra, debe ser que no van a compartir la camilla de acero inoxidable en la morgue con otros cuerpos ahora que todavía usamos la morgue.

Aunque debo admitir que son astutos y visionarios estos venezolanos, ellos aún desean un sepelio en algún cementerio antes de que la misión vivienda llegue y se adueñe de los terrenos con alguna excusa populista. Muchos de ellos están fuera del país, se les conoce como los que “se van demasiado”. Inteligentes e insolentes.

Ahora déjeme aclararle algo amigo extranjero, no es que me guste hablar mal de mi país, es que mi país está mal, mi optimismo es como la batería de un celular con los ciclos de carga vencidos. Lo digo muy en serio, meses atrás era anormal tener un conocido al que robaran o fuera víctima de la delincuencia, hoy en día todos los venezolanos protagonizamos un encuentro desafortunado con cualquiera de estos emprendedores, a menudo no sobrevivimos para contar el cuento.

Por qué los venezolanos no vamos a la calle a cambiar estoBG_foto_02

  • Porque sólo en el 2015 tuvimos 27.875 muertes violentas, estamos escondiéndonos de los emprendedores
  • La inflación anualizada está en 397,4%, un día para protestar significa que conseguiremos todo más costoso el día post-protesta.
  • La escasez de medicamentos sobre pasa el 70%, si nos enfermamos con algo complejo es mejor invertir en la urna de una buena vez.
  • El salario mínimo mensual es de Bs 15.051 Bs. Un kilo de carne está en promedio Bs 5.000 mientras escribo este texto. La inflación probablemente ya pasó el 400% al escribir esta línea.
  • Por primera vez en la historia la perrarina es más barata que un plato de chuleta, arroz y plátano.
  • Tenemos racionamientos eléctricos tres horas al día, es el único plan para evitar el colapso eléctrico en el país.
  • El gobierno gasta en un acto militar reciente la despreciable cifra de 26 millones de dólares para masturbar su ego autoritario.

Es probable que todo esto usted lo sepa, ¿Entonces por qué los venezolanos no estamos en la calle? Sí lo estamos querido amigo extranjero, por las razones equivocadas que demanda la historia, pero estamos.

Si usted decide ayudar le agradecemos se quite ese traje de extranjero, le agradecemos que salga protestar en vez de criticar, le agradecemos a votar en vez de llamar a la abstención, le agradecemos dejar de sobornar policías, dejar de comprar artículos de dudosa procedencia, de enseñarle a sus hijos el “valor” de la viveza criolla.

Quítese el traje de extranjero y póngase el traje de venezolano, existe un solo camino querido amigo, ese camino es Venezuela.

royery.