Están en todas partes. Cuando haces scroll en Twitter e Instagram, en los videos recomendados en Youtube o en los post que comparten tus panas en Facebook. La pregunta aquí es, ¿qué es un influencer? ¿Cómo es que hay tanto influencer y nadie sabe quiénes son o por qué son considerados influencers?

Un influencer es una persona que tiene cierta credibilidad sobre un tema concreto Alguien que, por su carisma, gusto personal y estilo propio es capaz de mover a otras personas -de ‘influir’ en ellos- como prescriptor de un determinado bien o producto. Estemos claros, los líderes de opinión siempre han existido, pero las redes sociales fueron los esteroides necesarios para empujar esta industria hasta el extremo que ha llegado.

Revisemos los ingredientes necesarios para armar un influencer de verdad. La primera condición es que tienen que tener algo de credibilidad sobre un tema concreto, ¿cierto? Entonces cómo se explica que haya influencers “de profesión”. Así mismo como lo lees: Como si hubiesen ido cinco años a la universidad a sacar una certificación profesional.  No estamos diciendo que tienes que tener un doctorado en secado de pelo para ser un influencer de belleza, sino que tiene que haber algo de criterio. El boom de los influencers es culpa de una necesidad de mercado: Las agencias de publicidad, faltas de líderes de opinión, voltearon a las redes y descubrieron un montón de gente con audiencias cautivas. ¡Listo! Resuelto el problema.

¡Error! Si levantamos el telón, descubrimos que la “influencia” de los influencers no es tanta. Sus nichos de mercado/influencia son eso: nichos. Pedacitos de territorio que tienen que defender a diario de otros influenciadores. Ojo, con esto no estamos diciendo que el poder de prescripción de un influencer sea una mentira. Es real. Tanto que Forbes sacó un top 30 de influencers con más poder en el mundo.

Quizás en la lista de Forbes está la clave para desenmarañar este misterio. Para armar la lista dejaron de lado cuentas con gran cantidad de seguidores y con mala reputación. Entonces, ¿el poder de un influencer está en su creatividad y reputación o en los números? La respuesta está en los números.

Puede ser que estés viviendo tus 15 minutos de fama; tengas miles de millones de seguidores, te inviten a cuanto evento haya en Caracas y las marcas te envíen periódicamente mercancía, ¿pero eres realmente un influenciador? Si los números de quien te patrocina no muestran que realmente estás moviendo tu audiencia a cumplir un objetivo, estás metido en tremendo lío.

Podrás tener muchos likes en tu foto, compartirán tu contenido y millones habrán visto tu video en, pero si la audiencia no compra lo que estás vendiendo, no tienes más influencia que la que puede tener mi perro  sobre un extraño. Mentira, mi perro es full cuchi y eso hace que la gente se acerque a acariciarlo. ¿Ves? Así es como funciona la influencia: Un individuo X haciendo algo para afectar la conducta de otro.

Los modelos a imitar no son nada nuevo.

Detrás de íconos culturales como John Lennon, Albert Einstein, Frida Kahlo o Marilyn Monroe late una idea publicitaria, una teoría filosófica, un guiño estético. No te dejes confundir por un vende humo bien vestido, que habla rápido y sólo está detrás de un cheque de agencia y engordar la cuenta de seguidores de su perfil.