Ramin Djawadi.


Quizá todos nos congelamos cuando vimos esa imponente muralla de hielo venirse abajo.

Game Of Thrones cierra la temporada como la inició: manteniendo el corazón de los fanes en un puño que no se volverá a abrir hasta dentro de dos años.

Quizá la grieta que dejó el gran dragón sea directamente proporcional al vacío emocional tras la pantalla negra con las letras blancas.

Pero, mientras el dragón se elevaba sobre el cielo y derretía la gran muralla de hielo, se escuchaba una melodía que nos transportaba a ese mágico mundo.

Entre los gritos desesperados de los hombres, el crack del hielo resquebrajándose por el peso del fuego azul y las pisadas de los gigantes marchando hacia el Norte, se elevaba una pieza instrumental épica.

Probablemente hayan oído hablar del hombre detrás de la batuta. Aquel músico singular que lleva deleitándonos desde la primera temporada con sus increíbles soundtracks.

Ese hombre se llama Ramin Djawadi

Ramin es iraní-alemán. Y nació el 19 de julio de 1974.

Pronto se destacó en lo que hacía y fue llamado nada más y nada menos que por Hans Zimmer para que trabajase con él.

Luego comenzó su carrera en planeta Hollywood: hizo los soundtracks de Piratas del Caribe y alguno que otra serie.

En el 2011 llegaría su gran oportunidad.

Un par de jóvenes productores se acercaron hasta su casa y le propusieron confeccionar el intro de una de las serie prometedora que bebía de una serie de libros escritos por un gordo jocoso de lentes.

Su creación sería inolvidable. Y más de uno lo ha tarareado o lo ha tamborileado.

En una de las pocas entrevistas que ha ofrecido al público, explica como creó la armonía que hipnotiza a todo seguidor de la serie. “Lo primero que escribí para este tema fue el riff central, tocado por instrumentos de cuerda, y construyó el resto a su alrededor”.

A su vez, agrega que uno de los motivos de su inspiración fue visualizar una melodía que capturase las sombras de las traiciones, las conspiraciones y las tragedias.

Y para eso utilizó uno de los instrumentos musicales que podía generar esa inquietante y misteriosa atmósfera: el chelo; debido a que el sonido que emite se asemeja a la voz humana.

Entonces, el chelo al centro, representa una trepidante historia contada por un objeto casi inanimado. Por eso es que el sonido nos despierta interés. Inconscientemente asociamos la cuerdas del chelo con las cuerdas vocales humanas. Ahí reside el misterio y la atracción que ejerce en nosotros el intro de Juego de Tronos.

Descubrimos tu secreto, Ramin.

Como era de esperarse, el opening de Game of Thrones tuvo un éxito inmediato.

Y al sumarle el factor plástico y casi perfeccionista de la maqueta que va desplegándose mostrándonos lugares geográficos del ficticio continente, caímos bajo su hechizo.

¿O no?