Libertad. Sí, la sensación agradable e inequívoca de hacer lo que es políticamente correcto sin necesidad de sentir el hálito de la muerte en la nuca, o la irrupción inesperada de una furiosa patrulla militar en tu desordenada habitación.

Dentro de los extensos dominios de Tor, -aquella puerta que mantiene el mal oculto bajo sus fauces- ha nacido un brazo creativo de carácter revolucionario. Un faro de luz en medio de la neblinosa oscuridad.

Robert W. Gehl, profesor universitario estadounidense en conjunto con un misterioso usuario de la red, -que obecede al pseudónimo de “GMH”- fueron los creadores de tan grandiosa y elocuente iniciativa; se conocieron dentro de la extinta red social Galaxy, -la versión de Facebook de la Deep Web-, y al observar que ambos tenían una pasión desbordante por la literatura decidieron crear la revista bajo el nombre de Torist.

Actualmente, la revista literaria sólo ha publicado su primer número. Sin embargo, solo una edición ha bastado para que aparezcan opiniones de personas como William Gibson, escritor de Neuromancer -libro del subgénero cyberpunk-. quién ha otorgado una lluvia de elogios a Torist.

Los crecientes problemas en la actualidad de los diferentes países alrededor del mundo se ven reflejados a través de sus páginas, tales como: La constante y grosera excusa de violar la privacidad a cualquier costo para “asegurarse” de velar por la seguridad nacional. Los continuos atropellos que sufren a diario las sociedades bajo el mandato de regímenes totalitarios y represivos.  Exponer con suma crudeza las pírricas condiciones que se dibujan en los tristes rostros del apaleado continente africano.

Uno de sus creadores, “GMH”, ha explicado en una reciente entrevista que el objetivo que persiguen de forma unánime es limpiar la reputación de la Deep Weeb, debido a las numerosas críticas con las que son asiduamente apabullados.

Y de momento, Torist se ha convertido en la manija que abrió el camino para cimentar torrentes de ideas mucho menos nocivas y enfermas. De momento.