Kim West, de 51 años se casará con su hijo biológico Ben Ford de 32 porque el sexo entre los dos es “demasiado bueno”. Esa fue la razón por la que la pareja, madre e hijo, unirán sus vidas por un lazo más allá que el de la sangre, la respuesta a esta relación está en los genes. 

Kim de 51 años y Ben de 32 están dando de que hablar, la relación nació luego de que se conocieran de adultos, Kim dio en adopción a su hijo cuando era un bebé, después de 30 años se conocieron, la mujer de casi 50 años cuando conoció a su hijo le confesó que tenía sueño húmedos con él, Ben dejó su relación para meterse en la cama con su mami.

Es normal que el mundo considere la relación una aberración aunque ella se defiende alegando que “Esto no es incesto, somos como gotas de que están destinadas a estar juntas”. Dos gotas de agua que pueden estar juntas pero difícil de entender por qué el sexo tiene que hacer parte de esa unión.

La verdad es que la ciencia explica estos casos, no es la primera vez que padre e hijo mantienen una relación sexual como condimento a los lazos de sangre que los unen. Este tipo de fenómeno tiene por nombre, atracción sexual genética.

La atracción sexual genética es aquella donde dos miembros de una familia unidas por lazos sanguíneos sientes atracción sexual cuando se encuentra por primera vez en su vida adulta. Una definición apoyada por algunos psicólogos.

La ciencia explica también que las posibilidades de que evitar la atracción sexual genética entre padres e hijos, hermanos, primos, abuelos-nietos aumentan un 50% si los individuos se ven por primera vez en edad adulta

Tanto Kim como Ben se sienten orgullosos con su relación, manifiestan abiertamente el éxito de su vida sexual. Algo difícil de comprender aún en la actualidad.

Así que te puedes sentir amparado por la ciencia si el o la prim@ que vive fuera de la ciudad te provoca sueños húmedos.