Smartphones.


¿Nos volvimos zombies o ya lo somos?

No nos referimos al hecho de balbucear o pensar que todo los cuerpos que se mueven son comestibles. Sino al hecho de atontarse cada vez que vibra el celular.

Es mágico; suena el teléfono y se cae en una hipnosis inmediata. La única orden que emite el cerebro es, por ejemplo: “revisa la notificación” “pudo haber sido María que al fin contestó “¿Y si me escribe pa tirar?”.

Y terminan cediendo ante la presión mental del aparato.

Es al menos, lo que sostienen varios científicos y estudiosos acerca de cómo repercute el celular en el ser humano.

Estudio

El primero de ellos se hizo en la universidad de Austin, Texas. Un puñado de científicos de la Escuela de Negocios McCombs realizó el estudio que contó con más de 800 participantes.

Y se les indicó que debían responder una serie tareas de programación que necesitaban bastante concentración, y aquí viene lo novedoso:  al azar se les dijo que pusieran el teléfono en el escritorio, lo guardaran en el bolsillo o lo colocaran fuera de la habitación. Obviamente, todos los celulares estaban en silencio.

El estudio arrojó los siguientes datos: las puntuaciones más altas se las llevaron aquellos estudiantes que habían dejado el teléfono en otro sitio, en el medio quedaron aquellos que guardaron el móvil en el bolsillo, y en último lugar los que lo habían dejado en la mesa.

Ante esa conclusión, el autor principal del estudio, Adrian Ward dijo esto: “Vemos una tendencia lineal que sugiere que conforme el smartphone se vuelve más perceptible, la capacidad cognitiva disponible de los participantes disminuye”.

Es decir que mientras más cerca tengamos el smartphone peor vamos a responder ante las exigencias que nos planteen las actividades diarias.

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Consecuencias

Puede que te parezca raro y extraño porque probablemente sea la primera vez que escuchas algo negativo acerca de la naturaleza de los smartphone.

Sin embargo, en el pasado, otras universidades han ido un poco más allá y han descubiertos que usar el teléfono por demasiado tiempo acarrea unas consecuencias desastrosas.

1

Afecta las neuronas

En un estudio publicado en la revista Clinical Neurophysiology dijeron que “estar expuesto” por más de 4 horas dentro del rango de cobertura 4G interrumpe o entorpece la actividad neuronal en ambos hemisferios.

El estudio se hizo en 18 personas que “estuvieron monitoreadas en un corto plazo”.

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2

Te vuelve diabético

Una investigación a cargo de Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas en Estados Unidos demostró que habla por celular por más de 50 minutos “aumenta el metabolismo de la glucosa en el cerebro al estimular al oído con las antenas receptoras”.

Es decir, la glucosa se va expandiendo lentamente a través del cuerpo y habría un alto riesgo de contraer diabetes.

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3

Te pone caliente la cabeza

Sin visaje pues.

El doctor Andrei Ternectnitchin explicó que al mantener el celular pegado a la cabeza por mucho tiempo puede generar un alto riesgo que el cuerpo humano contraiga linfomas.

Es decir, de la nada, podría aparecer un tumor en tu cuerpo.

Ahora los que odian hablar por teléfono tendrán un argumento que sea contundente a aquellos que aman chismear por más de 30 minutos al día.

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4

Cáncer en niños

La radiación que emite el celular es “un factor con más de 50% de probabilidades de afectar a los niños y aumentar el riesgo de padecer cáncer cerebral”.

Es la cifra que indicó el doctor Andrei Ternectnitchin  en el estudio que recibió el nombre “Efectos de la radiación electromagnética no ionizante sobre la salud”.

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Algunos podrán pensar que lo que estamos diciendo aquí son patrañas o que los estudios que se hacen pueden tener índices altos de error. Pero ante la duda, es mejor tener consciencia y limitar el uso del móvil.

Al menos eso creemos nosotros.

Y no era María, sino un correo spam de Gmail.