Spotify.


Bienvenidos a la era del facilismo. Nos están enseñando a pensar como robots.

Spotify, como bien saben, es un sitio dedicado a compartir y escuchar música vía streaming. Hasta el momento, no sucede nada malo. Nadie ha muerto en la película. Aún.

Sin embargo, el relato se va alterando. Spotify tiene una opción que se despliega en el lado derecha de la interfaz ¿Su función? Supuestamente recomendar música. Aunque si ponemos la lupa encima, comprenderemos otra cosa.

Porque como todas las redes sociales, los botones de ayuda y recomendaciones se mueven siguiendo un algoritmo.

Ese pestañeo de la página tratando de cargar para ofrecernos noticias, memes o chismes en el caso de Facebook, pensamientos cortos en Twitter y fotos más populares en Instagram.

El algoritmo de Spotify  se construye respecto a los gustos de amigos con los que uno tiene más interacciones. Presumimos que con el sentido de acercarnos a esa persona y tal. Pero nos quedamos con la punta del iceberg. Sin embargo a algunas personas les resultan inofensivas las recomendaciones que hace Spotify, y puede que en parte tengan razón. Pero como dijimos al principio, pongamos la lupa.

Según estimaciones de mercado, Spotify ha penetrado en los cinco continentes. Eso quiere decir que más de 50 millones de personas se han registrado en la página. Y, además, que ese número enormes de personas, se están convirtiendo en robots.

En entidades artificiales que obedecen órdenes sutiles. Por supuesto, Spotify no tiene la culpa. Sería imprudente culpar a una compañía que se adapta a las exigencias actuales del mercado.

¿Si un algoritmo nos recomienda algo, pinchamos ciegamente ese enlace? Y sí es así, en ¿dónde queda nuestra capacidad de elegir?

La pregunta vuelve a golpearnos el inconsciente. A medida que pasa el tiempo, los humanos se van volviendo débiles y las máquinas se van volviendo fuertes. Y parece que en el enfrentamiento, seremos superados, pero no podemos olvidarnos de una cosa bien importante.

Nuestra capacidad de elegir. Por ende, está en nuestras manos, seguir programándonos con robots. O no.

El facilismo mata las neuronas

 Spotify, para evitar cualquier tipo de malentendido, se ha pronunciado al respecto. “La música que te gusta, menos el esfuerzo”. Y en parte, tienen razón, porque a diferencia de Youtube, Spotify maneja temas musicales de actualidad que pueden escucharse con la seguridad de que nunca serán tumbados de la página.

Obviamente, solo ese aspecto, convierte a Spotify en una opción realmente atractiva para todos los jóvenes.

Sin embargo, nos olvidamos de la parte “menos el esfuerzo”. Ya que, de alguna u otra forma nos están acostumbrando al facilismo, y además a creer que es bueno. Que mientras la vida se nos haga más fácil, todo será menos complicado. Y puede que sí, pero entonces ¿en dónde está lo divertido?

El facilismo es amigo de la rutina. Y la rutina, a veces, mata.

A diferencia del simple algoritmo de Spotify, poseemos un cerebro que sabe discernir. Tenemos una línea de pensamiento que nos hace cuestionarnos acerca de las decisiones que vamos a tomar. Así que deberíamos actuar conforme pensamos, y nos dejarnos llevar por la “facilidad” del momento.

Podemos establecer una comparación entre Spotify y Netflix

Ambas son compañías enormes con servicios en streaming. Ambas tienen un gran número de usuarios. Y ambas lideran en sus áreas de producción y mercadeo.

Pero hay una enorme diferencia que las separa.  A diferencia del gigante de la música, el gigante de las películas y series maneja una parrilla que se puede identificar de una forma mucho más fácil.

Navegar en Spotify puede resultar tedioso. Tantos artistas, tantos géneros musicales. Es increíble la cantidad de tiempo que podemos derrochar en buscar una opción musical que nos sea atractiva…

Nuestra postura

Spotify es una fuente inagotable de buena música, no podemos negarlo. Por ejemplo, varias series publican su soundtrack exclusiva en ese lugar; Westworld subió todo su arsenal de temas a la plataforma, ya que en Youtube había una barrera de copyright que impedía escuchar todas las canciones.

Sin embargo, reiteramos, que las recomendaciones y el Daily Mix hace daño a la página, pues, usuarios, que se detienen a pensar por un segundo, comprenden que están tratando de mercantilizar y envasar la música, es decir, como si fuera un pote de mayonesa.

Tienen que colocar la música al alcance de todos. Que se manifieste y alce su voz como quiera. Que todos los artistas que se encuentran comenzando y tengan un futuro esperanzador, y desean ser oídos, sean escuchados. Que géneros experimentales que no tengan tanta popularidad, tengan oportunidad de sobresalir.

Depende de ustedes, Spotify.