El Superbowl es el evento más visto de la historia de los Estados Unidos. Por ejemplo, en el 2015, un total de 114 millones de personas alrededor del mundo sintonizaron el canal CBS – encargado de transmitir el partido-. Una barbaridad.

Por ende, las marcas de las grandes corporativas se han ido interesando progresivamente en él. ¿Y de qué forma? Bien, no es tan difícil la suma. 2+2=4. Si millones de personas ven el Superbowl, también verán las diferentes publicidades que se muestran durante el juego.

Sin embargo, y debido a la importancia y notoriedad que alcanzaría esa empresa, el monto que ha establecido la CBS es el siguiente: 5.000.000 de dólares por 30 segundos dentro de la parrilla de anuncios del Superbowl.

Podrán decir que es una exageración tal cantidad. Y sí lo es. Pero las empresas ni cortas ni perezosas lo pagan sin ningún asco. Lo que importa es la marca.  Salir reseñados en televisión. Para seducir y engancharse con el principal potencial del producto.

Ahora, lo más escalofriante no es eso. Sino la suma que asciende hasta una cantidad estratosférica. Ya que no se trata de un solo anuncio, sino de unos cuantos.

Exactamente, en el 2013, se observaron entre 28 a 30 comerciales. Eso es un equivalente a 15 mil trillones de dólares.

¿No creen ustedes que ese exceso de productividad podría ser utilizado de una manera más justa y responsable?

La realidad africana

África vivió su peor hambruna en el 2016. El continente pasó su peor sequía durante el paso del fenómeno El Niño. Miles de sembradíos de maíz se marchitaron en manos del inclemente sol.

El Programa Mundial de Alimentos estima que más de 14 millones de africanos, -una quinta parte de su población total tasada en 850 millones- empezaron a morirse de hambre, y 8% a presentar indicios de desnutrición debido a que el maíz representaba la pieza angular en su alimentación.

No estoy diciendo que ellos sean los culpables, pues África está plagada de una cadena terrible de dictadores que progresivamente han ido malgastando los recursos monetarios y naturales para hacerse con una gran cantidad de arsenal bélico que sirva como defensa ante posibles descontentos sociales.

Pero, ¿no sería admirable que una organización como la CBS que maneja exageradas cantidades de ingresos monetarios los utilizase con mayor sensibilidad social ante la cruel hambruna que azota el continente africano?