Trío de oro.

Sí ayer hablábamos de la igualdad entre hombre y mujeres. Hoy tocaremos un tema completamente diferente.

Orgasmos.

Llegar a la cúspide del placer, sentir, que, de pronto, todo desaparece y te invade una satisfacción tan profunda que no tiene comparación.

Lo que sí tiene comparación es un estudio sobre orgasmos que hicieron científicos de la Universidad de Chapman en California.

Analizaron el porcentaje de hombres, mujeres, bisexuales, y homosexuales que llegan al orgasmo, y el resultado fue el siguiente.

Lo que llama de inmediato la atención es que la mujer heterosexual es la oveja negra de todos los orgasmos. Llegando a rozar apenas un 28%. ¿Será culpa de la pareja o el tipo de sexo que practican?

Según Elisabeth Lloyd, autora de El caso del orgasmo femenino, afirma que la culpa reside en los hombres, porque se alimentan del mito de que para alcanzar el orgasmo es necesario solo la penetración, y según Lloyd, están en lo incorrecto.

La mujer tiene un cuerpo multisensorial. Así que dispone de varias zonas erógenas. Desde el cuello hasta la planta de los pies. Áreas de excitación que pueden activarse para generar un impacto mayor en la satisfacción y generar mayor oportunidad para que lleguen al ansiado orgasmo.

El bendito trío de oro

Incluso, Lloyd, mencionó que  81% de mujeres confesaron haber alcanzado al orgasmo después una penetración prolongada y rítmica, besos profundos, y estimulación genital. Si a eso le sumamos, caricias en el cuello, trazar un camino con la lengua por los muslos hasta llegar al clítoris, y una mordida tímida en ambos pezones, como bien dice el meme:

Sin embargo, la científica advierte que a veces las mujeres no alcanzan al orgasmo, -y tiene totalmente la razón- es porque tienen problemas para comunicarse.

Ya sea por inseguridad o miedo, no comunican al hombre que simplemente lo está haciendo mal, y que siente más satisfacción -comiéndose un helado e imaginándose a su ex en un carro incendiado-, que lo que actualmente está sintiendo en la cama.

Incluso, Lloyd, anima a los mujeres a que pierdan la inseguridad porque si lo hacen, habrá una recompensa mucho mayor detrás de sus miedos. Ella lo ha bautizado como el “trío de oro. “Me gustaría que piensen en ello y que lo piensen y hablen con sus parejas. Si no están experimentando un sexo al máximo de su capacidad, creo que este trabajo tiene algo que contribuir a su bienestar”.