“Mr. Robot” es la primera serie de televisión que explora, seria y sistemáticamente, todas las dificultades de nuestra era interconectada, y sin embargo no se trata sólo de la omnipotencia del Internet y el aumento de la vigilancia del estado. Mucho de la trama involucra estos elementos, pero el creador, Sam Esmail, los utiliza para complicar y amplificar los dilemas de los personajes, que son frecuentemente cautivantes en su individualidad carismática o excéntrica.

Antes de continuar, deben saber que a continuación se mencionan algunos momentos de la primera temporada de la serie, por lo que les recomiendo no seguir leyendo si aún no la han visto. Si no les importa, sírvanse:

Mr. Robot de Sam Esmail se parece mucho al trabajo de David Fincher, y quizá te estés preguntando cómo debe sentirse Fincher al ver que Esmail logró, con tan poco esfuerzo, llevar su estilo a la pantalla chica, incluso cuando el mismo Fincher no pudo (sus dos propuestas, como director, productor y guionista, Utopia y Video Synchronicity se estancaron).

Nos recuerda a The Social Network y The Girl With the Dragon Tattoo en su comprensión de la tecnología; trae a nuestra mente a Gone Girl en su retrato de la psicopatía diaria; y nos pone los pies sobre la tierra como con The Game, en un existencialismo derrotado.

Mr. Robot

 

El proyecto de David Fincher que Mr. Robot nos recuerda sin lugar a dudas es Fight Club. Puedes sentir la misma punzada de cinismo desde el principio, con la misma crítica subversiva de la cultura moderna entregada por un protagonista harto, cuya narración seca nos permite ver la verdadera cara de un simple empleado de oficina.

En Fight Club, tenemos a Edward Norton como narrador (su nombre nunca se menciona); en Mr. Robot tenemos la voz de Elliot (Rami Malek). No son tan distintos: ambos quieren un mundo diferente, libre de la tiranía de las grandes corporaciones, pero tampoco están seguros de cómo hacer para cambiarlo. Cada uno de ellos vive existencias en gran medida solitarias, con fallas en el amor, y ambos mantienen un deseo revolucionario como mentores y compañeros. También comparten un rasgo clave: la esquizofrenia diagnosticada.

Antes del gran giro del final del segundo capítulo de la primera temporada, la mayoría ya habíamos hallado la conexión con Fight Club. Cuando se reveló que Mr. Robot (Christian Slater) era realmente una parte de Elliot, como Tyler Durden también lo era para Edward Norton, la conexión fue innegable. Ambos poseen casi la misma lucha del propio club: dos trabajadores aburridos que se unen a una revolución underground, liderada por un líder mercurial, que al final resultan ser los mismos.

Mr. Robot

La lista de diferencias es mucho más corta que la lista de sus similitudes. Sin embargo, esas diferencias hacen, en gran medida, querer interesarnos aún más por la serie.

Tanto Fight Club como Mr. Robot nos muestran como el mundo está siendo dominado por unos pocos “el 1% del 1%“, y como una revolución inteligente puede acabar con ellos con unión, organización y estrategia. Y no del modo de una guerra, no, del modo más oculto posible, del modo en que nunca se enteren qué sucedió.

Una de las grandes diferencias entre ambos personajes es que Elliot no es un cretino que vive del capitalismo y que se da cuenta de ello y despierta. Elliot siempre lo ha sabido, pero es incapaz de ver todo el potencial que trae consigo. Y es por eso que recurre a Mr. Robot (su especie de álter ego).

Allí reside la magia de Mr. Robot. Su adaptación a nuestra época, a nuestra generación, es admirable. Ya no somos los mismos tontos de los 90. Ahora sabemos más. Tenemos más información, y cada vez que tenemos más, más incómodos nos sentimos con nuestra sociedad actual. Usamos sus armas en su contra: la información. Queremos ver tras bambalinas, romper los hilos de los titiriteros y soltar las máscaras que por varios años hemos usado y que los grandes nos han obsequiado para hacernos creer que la vida es bella.

Mr. Robot

Mr. Robot es una oda a nuestra generación, altamente interconectada e individualista. Un “yo tenía la razón” en nuestras caras, y una forma quizá irónica de ver cómo, aún cuando sepamos todo esto, no hacemos nada al respecto.

Es por eso que recomiendo ver Mr. Robot. Quizá algún día podamos levantarnos, abrir los ojos y cuestionar la existencia y manipulación de ese “1% del 1%”. Si aún viéndola no nos sentimos capaces, no importa. Por algo se empieza. Porque “para hacer un omelette hay que romper los huevos…“.

La 2da temporada de Mr. Robot arrancó este 13 de julio de 2016 y ya va en su segundo capítulo. Si estás en Latinoamérica, puedes verla a través de Space todos los lunes a las 9:00 (hora colombiana).