¿Ser excelente persona significa ser excelente profesional?

Por Cindy López / @cindilulopez

Ayer discutíamos el valor del profesional en la organización y alguien comentaba <<ella no es buena persona, pero es excelente profesional>>. Yo solo me preguntaba ¿cómo puede ser un buen profesional si no sabe valorar al capital humano? Los directores tenemos que desarrollar nuestra inteligencia emocional al máximo y, sobre todo, debemos estar muy conscientes del valor de quienes nos acompañan en nuestra aventura.

Así fue como recordé a un hombre lleno de logros profesionales quien me enseñó algo muy importante, tu éxito laboral no compensa las fallas en tu vida personal, al contrario, las costumbres en tu vida privada afectan considerablemente tu trabajo.

[divider] Entrando en contexto [/divider]

Este hombre de 32 años –que llamaremos Jesús- había pasado semanas persiguiéndome para que tuviera una cita con él. Yo, naturalmente, lo había evitado. No me emocionaba la idea de salir con este casi perfecto espécimen, escritor y lleno de logros. Sin embargo, Jesús persistió hasta que mi sentido de la lógica me traicionó y comencé a pensar <<Ok, tengo varias opciones, lo ignoro y quizás pierdo la oportunidad de aprender algo nuevo o salgo con él y veo qué pasa>>.

Ese día llovía, habíamos acordado ir a Improvisto -teatro de improvisación venezolano-. Se bajó del carro perfectamente vestido, abrió el paraguas, caminó hasta la puerta de mi casa, me acompañó hasta el carro, abrió la puerta y me dejó pasar al asiento del copiloto. Esos 5 segundos a solas los utilicé para conversar con un ente superior que algunos llaman Dios <<Cooooño, me cagas, lo estás haciendo bien, sigue así y capaz me convences>>.

Jesús entró al carro e inmediatamente cruzamos algunas palabras.

-¿Hay problema si buscamos a alguien?

-No, para nada ¿a quién vamos a buscar? ¿A tus amigos para que vengan con nosotros?

-No, a mi mamá.

-¿Tu mamá? ¿La vamos a llevar a algún lado y luego seguimos para el teatro?

-No, ella viene con nosotros.

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Volví a conversar con el ente superior <<¡Tú me tienes que estar jodiendoooo! Está bien, no voy a sacar conclusiones apresuradas, quizás la señora es buena onda y está en mi destino conocerla por alguna razón, calma, pueblo>>.

-Mamá, estoy llegando, baja.

-Jesús, está lloviendo, pásate para atrás que yo voy a manejar.

-Mamá, por favor, aquí está Cindy, yo manejo.

-Nooooo, Jesús, está lloviendo y tú no sabes manejar.

-Mamá, qué pena.

Finalmente, este hombre de 32 años, de casi dos metros de alto y lleno de logros, convenció a la señora de unos 55 años, quien aún no me saludaba, de tomar el control del volante. Para ese entonces yo ya me había cambiado de religión y había creado un grupo en whatsapp titulado “WTF, su mamá en la primera cita”.

Durante el camino, mi ya no potencial suegra y mi ya no potencial novio –porque ni de vaina- discutieron sobre las habilidades de manejo de Jesús. <<¡Vas por donde no es! ¡Cámbiate al canal de la derecha! ¡Jesússs!>>. Hasta que, finalmente, notó mi presencia en el asiento del pasajero y me preguntó <<¿Y tú a qué te dedicas?>> -con actitud desafiante y sin aprobación alguna-. La verdad es que para mis cortos 25 años tengo un buen currículo, así que comencé a recitarlo y mi no potencial suegra quedó encantada. <<Ay, Jesús, ella me gusta para ti>>.

Cuando llegamos al teatro pensé que todo estaría bien. Tenía rato riéndome con mis amigos por whatsapp quienes se burlaban infinitamente de mí y repetían <<Esto es una señal ¡Jajaja!>>. Sin embargo, cuando llegamos a la taquilla recibí otra sorpresa.

-Listo, aquí tiene, señor. Toda la fila.

-Jesús ¿por qué tantas entradas?

-¡Primooooooo! ¿Cómo estás?

-Tía, abuela, novia del primo, perro, gato, hámster, carpeta de CADIVI ¡Qué bueno que vinieron!

Fue justo allí cuando me reconcilié con mi ente superior <<¡Por favoooor sácame de aquí!>>Para ese entonces whatsapp era mi mejor amigo y consejero espiritual, por lo tanto, había pasado horas riéndome con el celular sin darme cuenta.

-Cindy ¿me acompañas al cajero?

-Sí, claro.

Finalmente podría conversar con él. Esperaba que me dijera algo como <<Lo lamento, estoy teniendo un mal día, esto no debió salir así>>.

-Cindy, me gustaría decirte algo. Si esperas que nuestra relación avance, no puedes vivir la vida dentro del celular. Tienes todo el día pegada allí, tenemos que hablar.

El ente superior sufrió nuevamente mi reproche <<Osea, tú estabas en drogas el día que creaste a este tipo, mínimo LSD>>.

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Volvimos al teatro y entramos a la función. Cuando salimos pensé, nuevamente, que todo había acabado. Eh, no. Era momento de cenar con la familia, repito, con toda la familia. Desgraciadamente me había quedado sin batería y ahora sufría todo en primera persona, ya no era solo un espectador. Creo que sufrí daños permanentes porque no logro recordar qué pasó en la cena. Sé que pedí una malteada de Oreo con mucha azúcar, eso debió haber mitigado el sufrimiento.

Al día siguiente Jesús me escribió por Facebook <<Hola, tenemos que hablar de nuestra primera cita. ¿Qué te pareció?>>. A este punto ya no sabía si me estaban jugando una broma, así que respondí <<Marico, llevaste a tu mamá>>. Para mi sorpresa a él no le pareció algo malo, inclusive insistió en conseguir una segunda cita. Yo decidí que era suficiente karma y le dije <<Estás en drogas. No>>.

[divider] El desenlace de novela [/divider]

Una semana después me reuní con un grupo de improvisación para celebrar nuestro final de temporada en el teatro. Ese día tenía mi guitarra y debía contar una historia que los actores pudiesen interpretar a través de movimientos corporales. Sin dudarlo comencé a relatar lo que me había pasado con Jesús y tuvimos que parar el ejercicio porque nadie podía dejar de reír.

-¡Jajaja! No puede ser, que tipo tan perdedor.

-¿Cómo se llama?

-Jesús.

-Ya va, ¿Jesús? ¿Cuál es su apellido?

-¿QUÉ? ¡Cindy! ¡Ese tipo está casado!

Hubo un momento de silencio, pero, por supuesto, fue rápidamente sustituido por carcajadas. Jesús estaba casado, me había llevado a una cita y su familia había consentido la infidelidad. No, tampoco estaba en proceso de divorcio. Abrí mi cuenta en Twitter y lancé la primera piedra. “Aquí enterándome de que @Jesus #MamáEnLaPrimeraCita está casado”. No habían pasado ni cinco minutos, cuando Jesús me respondió por mensaje directo “Ah sí, es que tú nunca me preguntaste”.

Definitivamente mi ente superior era muy drogadicto para mi gusto <<Chamo, ¿LSD? ¡Tú estabas en perico!>>

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¿Lo contratarían para trabajar en su empresa? ¡Oh! ¡Bendita ética!