En ‘Una yuppie sin corbata’ Cindy te muestra el camino para ser un emprendedor exitoso en Venezuela

Por Cindy López / @cindylulopez

 

Todos los días abro mi página de Facebook y tengo alrededor de veinticinco mensajes privados que comienzan así <<Escucha el nuevo tema de mi banda. Dale like a mi página y apóyame>> o –sin dejar de lado a los empresarios- <<Visita mi web, ayúdanos a crecer. Descarga la aplicación de mi empresa>> Sin embargo, me pregunto ¿cuál es el beneficio tangible que estas organizaciones o artistas nos ofrecen?

Si bien los call to action fungen como una estrategia comunicacional para motivar al consumidor a ejecutar una acción en línea, entre ellos “ingrese aquí, haga click, descargue”, en redes sociales crean el efecto contrario. Cuando hablamos con imperativos –escucha, descarga, dale click a “me gusta”, ingresa- creamos una reacción adversa en el consumidor, ya que este lo asume como una orden y no como una opción.

En principio, las redes sociales no fueron creadas para vender o publicitar productos –esa es la razón por la cual a Facebook le va tan mal con sus anunciantes-, sino para conectar personas y propiciar un espacio de esparcimiento digital; todo bajo la teoría de los seis grados de separación, la cual propone que estamos a máximo seis personas de cualquier otra.

El ejercicio está en lograr que la gente haga lo que quieres sin que se den cuenta. Por ejemplo, en diferentes baños públicos hemos visto anuncios como “por favor, orine dentro del urinal” u “orine feliz, orine contento, pero por favor, orine dentro” así que ESPN Brasil optó por darles una alternativa. Construyeron un urinal para hombres en forma de portería y los motivaron a meter gol. De esta manera, solo habría un lugar donde todos querrían apuntar.

Imagen

Dicho esto, volvemos al beneficio tangible ¿Qué gana el consumidor por ver un video, escuchar una canción, hacer click en una página o apoyar una causa?

Asumiendo que los demás ven las cosas como tú

<<Cindy, es obvio que si escuchan nuestra canción, van a nuestro evento o se descargan el disco van a tripear, les damos entretenimiento>> No, no es obvio. El primer error está en asumir que a los demás les gusta lo mismo que a ti, o que sienten la misma emoción que tú por un proyecto.

La función de un nuevo producto –y de algunos ya pasados de edad- es crear conciencia de que existen a través de acciones inteligentes, casi imperceptibles en términos publicitarios. Creer que la gente va consumirte de manera desinteresada, únicamente porque existes, es una  posición destinada al fracaso. El consumidor presta atención cuando ofreces beneficios reales ¿Qué le estás ofreciendo? ¿Un buen rato? Ya no es suficiente para quienes se desarrollan en la era digital, mucho menos si compites con productos a nivel mundial gracias a la globalización.

<<Entonces… ¿qué hago?>> Acude a la personalización y a la interacción. No es lo mismo dejar un mensaje por privado que tomarte el tiempo para conversar con alguien -que tiene nombre, apellido y aspiraciones- para hablarle sobre ti y, por encima de todo, escuchar sobre él. La mejor manera de saber qué decir –y cómo decirlo- es escuchando. Lo más importante es comenzar a crear beneficios para el consumidor y pensar en nuevos modelos que generen simbiosis.

Haciendo spam

<<Bueno, pero si le mando el mismo mensaje a 2.000 personas, seguramente me ven 1.500, es una cuestión de probabilidades>> Las estadísticas dicen –cuando se trabaja de forma cuantitativa- que del 100%, sólo un 10% te presta atención y un 3% te consume. Cuando envías mensajes masivos estás quitándole tiempo y espacio a quienes no están interesados en lo que haces, por lo tanto, te percibirán como spam. Finalmente, te rechazarán sin importar la calidad de tu producto.

La manera más efectiva de trabajar cuando tienes un proyecto independiente es de forma cualitativa. Comienza por preguntar si alguien está interesado en lo que haces, no en ti, en la actividad genérica, la música –incluye el género-, los deportes, las finanzas, etc. Luego tómate el tiempo para conversar con tus posibles consumidores y construir una base de datos organizada. Es mejor contar con 20 personas fieles, que con 200 personas que te olvidarán el mes que viene.

Tengo que hacer publicidad

¿Cuándo fue la última vez que viste una publicidad en TV, agarraste las llaves del carro y corriste a la tienda a comprar el producto? ¡Nunca! –o casi nunca- La publicidad solo comunica de forma comercial, no hace que vendas un producto o servicio. <<¿Qué? ¿Cómo me doy a conocer entonces?>> A través de la recomendación. Si haces un buen trabajo con 20 personas, te recomendarán y le contarán a más gente sobre ti, así el número de consumidores aumentará exponencialmente.

Una cuestión de marketing

Imagina que eres el dueño de una tienda de pinturas. Pagas por el mejor comercial del mundo y lo montas en TV. Gracias a ese comercial, logras duplicar el tráfico en tus tiendas. Sin embargo, cuando el consumidor llega al sitio, la pintura de la pared se está cayendo y el vendedor es un déspota. Lo más probable es que la venta se vea frustrada por el entorno. Un comercial no te asegura un buen servicio al cliente o un espacio ameno, pero todas las anteriores te aseguran una venta, un cliente contento y una recomendación.

¿De qué te sirve ser un músico virtuoso si eres un patán? ¿De qué te sirve tener un equipo de trabajo productivo y eficaz si eres un directivo sin ética? ¿De qué te sirve ser profesor si no quieres aprender?

El verdadero reto es aprender a no destruir con los pies lo que construyes con las manos.

 

Si te gusta cómo Cindy te dice las cosas tan claras, sigue pegado con nosotros que cada semana tenemos algo nuevo. Mientras, no dejes de pasar por su  blog:
Cindy López: Una yuppie sin corbata
También puedes seguirla en Twitter @cindylulopez y en Facebook cindylulopezmusic