¡Largas, agotadoras y peligrosas otra colita más!  Arranquemos con un ejercicio visual en los supermercados, abastos, bodegas, farmacias, panaderías, carnicerías, cafeterías, locales nocturnos, tiendas, cines, centros comerciales, bancos, cajeros para sacar el dinero, hoteles, transporte público, calles, aceras, y las autopistas de Venezuela.

Con esta expectación notará que el tiempo libre de la población  es limitado y aunque parezca insólito poder comprar, trasladarse algún lugar o hacer cualquier gestión puede consumir  horas por las kilométricas filas.

Son diversos los ciudadanos de todos los sectores del país que han catalogado a Venezuela como el país “de las horas las perdidas”, y es que en promedio los ciudadanos malgastan de cinco a tres horas diarias en largas colas para llegar sus destinos, problema que se ha agudizado en los últimos años sin que se vislumbre una salida para mejorar la movilidad.

El país rico en petróleo dio un cambio del cielo a la tierra desde la llegada de la revolución bolivariana, atrás quedaron aquellos años donde comprar alimentos y trasladarse a cualquier lugar se podía realizar sin ningún inconveniente, como el caso de las colas.

Foto caperiodista.com
Foto caperiodista.com

Uno de los días más significativos que quedarán marcados en la historia fue lo ocurrido en la frontera colombo-venezolana, donde 35.000 personas pasaron a pie y en transporte público los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander para comprar alimentos, medicinas y artículos de aseo personal.

Ante la masiva afluencia de ciudadanos la canciller colombiana, María Ángela Holguín, decidió amplia la jornada y la calificó como un éxito pues las primeras movilizaciones se registraron en el estado Táchira, pero con el pasar de las horas distintas personas de diversos estados del país se sumaron para abastecerse y comprar económico sin hacer ningún tipo de cola, ni tener restricción.

Dicha escenario, llevó a más de un venezolano a recordar cuando anteriormente se podía  comprar lo que se necesitaba  sin restricciones, conseguir múltiples composiciones, presentaciones, empaques y se tenía el derecho a elegir la marca y la cantidad que más le convenía a lo que era su necesidad.

El tiempo no perdona

Ha pasado mucho tiempo de aquellos años dorados y anhelados del país, donde los venezolanos se quejaban solamente del tráfico en las grandes ciudades, y en las horas pico. Ahora, la población debe hacer diariamente inmensas filas que roban minutos, segundos y horas valiosas que podrían ser invertidas en algo productivo o recreacional.

Las filas no distinguen edad, sexo, ideología política, desde embarazadas, ancianos, menores de edad, jóvenes, adultos, y discapacitados deben formar bajo el sol inclemente enormes colas para poder adquirir los productos de primera necesidad, pero las penurias no quedan allí.

Aunque usted no lo crea desde comprar un simple pan, tomarse un café, disfrutar de una buena película en el cine, ir a la playa, hacer una gestión en cualquier institución pública o privada,  sacar dinero del cajero, esperar un autobús, hasta tomarse unas birras con los amigos, implica colas restricción y racionamientos en Venezuela.

¡Dios perdona, pero el tiempo a ninguno y sigue su curso!

Autopista-Francisco-Fajardo

Sin embargo, algunas personas se han acostumbrado a pasar trabajo, sed, cansancio, y conformarse con lo poco que consiguen todos los días; aquí nadie escapa de la situación, solo ver pasar el tiempo en una cola para tratar de cumplir sus necesidades básicas como: el comer, sacar dinero del cajero, recrearse, trabajar, estar son su pareja en un hotel, tramitar documentos, hacer depósitos, buscar información, entre otros.

Todo no queda allí, la espera persigue a todos por igual pues si  tienes carro la situación no es distinta. En las vías y autopistas nada cambia son horas de trancas para poder llegar al destino deseado, con el susto de no ser atracado en la misma.

Las personas afectas al Gobierno venezolano señalan  que la terrible situación que vive el país se debe a que los empresarios son los responsables directos de todas las distorsiones económicas mediante bloqueos y alianzas con el bloque opositor para hacer la “guerra económica”.

Mientras que la población se ve esclavizada haciendo filas para comprar bienes básicos o, peor aún se ve motivada hacerlo como un negocio de trabajo ilegal, pero rentable como es el caso de  los “bachaqueros”.

En los países gobernados por socialistas con economías centralizadas y de planificación, como la Unión Soviética o Yugoslavia, las filas por la escasez y el racionamiento fueron siempre una característica de la cotidianidad de los habitantes.

El Gobierno venezolano estrechó fuertemente sus lazos con Cuba donde los isleños  tienen una tarjeta de racionamiento alimenticia para poder comprar, también están acostumbrados a la escasez- llevan décadas esperando en hileras.

Socialistas comprando en el exterior

Mata-Figuerorp

En Venezuela, la paciencia, y  las maniobras para hacer menos cola, se volvieron atributos muy valorados en este país; pero siguen aumentando los distorsiones entre el modelo socialista implementado por el chavismo.

Recibiendo fuertes críticas de los venezolanos a través de las redes sociales durante los últimos meses por fotografías,  donde aparecen diversos políticos y militantes de la tolda roja haciendo compras de ropa, calzado, prendas además de mercado en el exterior. Entre ellos están el gobernador de Nueva Esparta, Carlos Mata Figueroa-República Dominicana, el actor Roberto Messuti – Curazao, y Winston Vallenilla en Aruba.

aruba compro

Es algo difícil de entender durante mucho tiempo han difundido un discurso en favor de los pobres y contra el Imperio, algo que doblemente vulneran ¿por qué compran en el exterior?

Ineficiencia o burla

Las largas filas es un lugar donde se puede apreciar la ineficiencia de las medidas implementadas por el Gobierno  que no han arrojado un resultado satisfactorio: compra semanal por el terminal de cédula, las capta huellas, las personas comprarían una vez a la semana y la máquina rastrea la compra impidiéndole comprar en otro establecimiento el producto,  la implementación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), y ahora la creación de la Misión de Abastecimiento soberano.

El presidente Nicolás Maduro explicó que esta nueva misión se encargará de garantizar los productos alimenticios y farmacéuticos a la ciudadanía.

Su objetivo es “será resolver la escalada de precios, establecer costos reales de producción; acabar con el acaparamiento; la especulación; el contrabando; el bajo rendimiento productivo y diseñar un sistema distributivo de los alimentos eficiente”.

Además, todos  los Ministerios quedan al mando del Ministro y jefe de la Gran Misión, Vladimir Padrino López.

La organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (Ovcs), reveló que en el primer semestre de 2016 “se documentaron 416 saqueos o intentos de saqueo en todo el país”.

Nueva cultura

Cola 1

Mientras que los comerciantes hacen ventas racionadas de alimentos, y productos una parte de la ciudadanía se ha habituado cada vez más dependientes de las colas, donde la paciencia, e incertidumbre deben ser los aliados porque si te alteras te sacan de la fila.

Sin embargo, algunas colas se podría decir que son el resultado perverso de la economía informal, “los bachaqueros”, al que se ha volcado buena parte de la población.

El panorama en las calles venezolanas tampoco cambia para los pobres. Ellos tienen que hacer más fila que los que poseen mayor poder adquisitivo, ya que algunos pueden pagar a alguien para que la haga o porque se pueden comprar los productos escasos a los vendedores ambulantes, pero los venden a un precio hasta 100 veces más altos que el oficial.

Las promesas, esperanzas y palabras no cesan desde el sector oficialista, sin importar que puedan cumplirlas a los venezolanos el ministro para el Comercio Exterior e Inversión internacional, Jesús Farías, aseguró “en estos seis meses van a reducirse las colas y en estos seis meses se van a crear las condiciones para potenciar la producción nacional”.

Entre tanto el telón de la intensa fila, sigue ocasionando robos, incertidumbre, cansancio, estrés y en algunos casos consiguen pero la muerte mientras espera su turno para comprar o hacer cualquier cosa.

Consecuencias de las colas

Los Psicólogos y especialistas en la medicina aseguran que las colas generan estrés, varices, lumbalgia e inflamación de las articulaciones como los tobillos, rodillas, pies.

-En la cadera se puede producir limitación de movimiento o dolores lumbares al nivel de la columna.

-Rigidez en el cuello y los hombros.

-Insomnio, dificultad digestiva y en diversos casos el cáncer.

-A nivel emotivo genera rabia, frustración, y desesperanza.

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